Teodorico II (453-466)

En el 453, Teodorico asesinó con la ayuda de su hermano Federico, al rey Turismundo (que era a la vez hermano de ambos), proclamándose nuevo rey con el nombre de Teodorico II, renovando el foedus con Roma.

Fruto de ese foedus, fueron los enfrentamientos contra los suevos, que se habían levantado en la península ibérica, llegando hasta la Tarraconense. En octubre de 456 Teodorico II viene a España y se enfrenta a los suevos derrotándolos cerca de la ciudad de Astorga. Luego se apoderaría de Oporto y Braga, la capital de los suevos, ejecutando a su rey. Después de esto los visigodos se expanden hasta el río Orbigo (afluente del río Esla) que queda como frontera entre los reinos visigodo y suevo.

En el 457, Teodorico II arrasa Astorga y, poco después, Palencia correrá su misma suerte siendo saqueada. Tras esto el ejército visigodo abandonó la península.

Este es el relato de esos acontecimientos según el Chronicon de Hidacio:

«[...] En el quinto año de Marciano, año 494 de la era, Teodorico, rey de los godos, penetró en las Hispanias con un ejército considerable, por voluntad y orden del emperador Avito. El rey Rekiario, con un gran número de suevos, avanzó contra él, a doce millas de Astúrica, sobre el río Urbicus, y provocó el combate, siendo vencido el tercer día de las nonas de octubre , la sexta feria. Numerosos suevos fueron matados en el curso de la batalla, un cierto número de ellos hechos prisioneros y otros muchos huyeron. Rekiario, herido, huyó con gran pena y se refugió en las sedes extremas de la Gallaecia.

El rey Teodorico marchó con su ejército hacia Bracara,, la ciudad más extrema de la Gallaecia. Esta ciudad, el III de las kalendas de noviembre,, el día del Señor, fue sometida a pillaje, que, aunque no fue sangriento, no por eso menos triste y lamentable.

[...] Teodorico, aterrado por las noticias inquietantes para él, abandonó Mérida poco después del día de la Pascua, que fue el II de las kalendas de abril. De vuelta a las Galias, dirigió una parte de su séquito, compuesto por pueblos varios con sus jefes, hacia los Campi Gallaeciae. Siguiendo sus órdenes, estas gentes, criadas en el engaño y en la mentira, penetraron en Asturica. Los saqueadores de Teodorico habían entrado en nombre de Roma, bajo el falso pretexto de una expedición contra los suevos supervivientes, simulando la paz con su arte habitual de la traición. Sin tardar masacraron a una muchedumbre de hombres y mujeres que se encontraban allí, forzaron los santuarios, saquearon y quemaron los altares y se llevaron los adornos y los objetos de culto. Descubrieron a los obispos y les llevaron prisioneros con toda la clerecía. Hombres y mujeres indefensos fueron llevados a una compasiva cautividad. Lo que quedaba en las casas de la ciudad fue sometido a pillaje y al pasto de las llamas; las aldeas del campo fueron devastadas.

Los godos hicieron sufrir a la ciudad de Palentia la misma suerte que a Asturica”

En el 460, los visigodos volverían a ingresar con sus ejércitos en España, para participar en las luchas entre los pretendientes suevos al trono, lo que supondría el fin de los mismos. Así, Teodorico II y Walia fueron los reyes visigodos que pusieron paz en la península.

Teodorico II moriría asesinado por su hermano Eurico, menos partidario del compromiso con Roma y favorable a la extensión del territorio bajo control visigodo.