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Sancho Garcés I (905-925)
Accede al trono como consecuencia de un golpe de estado auspiciado por el rey asturiano Alfonso III, dado que el monarca navarro, Fortún Garcés, había abandonado la alianza con el reino asturiano, recuperando la relación con la familia musulmana Banu Qasi, gobernadores del valle del Ebro.
En el 905 triunfa el golpe de Estado, accediendo Sancho Garcés I al trono, iniciándose la dinastía Jimena. Sancho Garcés era hijo de García Jiménez, que había actuado de regente durante el encarcelamiento de Fortún, y estaba casado con una nieta de Fortún, Toda.
Llevó a cabo una política agresiva, destinada a ampliar los territorios bajo su control. Así, ocupó el condado de Aragón, tras morir su conde Galindo Aznárez II, sin descendencia masculina, lo que provocó toda una serie de conflictos con otros pretendientes a los territorios, que se solucionaron a favor de Sancho Garcés, al casar a su hijo, García Sánchez I, con la hija del difunto conde aragonés, Andregoto Galíndez, dirigiendo sus destinos como tutor de su hijo, aún menor.
También buscó su expansión por el valle del Ebro y las tierras riojanas, conquistando Nájera, entre otras localidades, teniendo que hacer frente a los ejércitos musulmanes, a quienes derrota en 917, en colaboración con Ordoño II de León, en San Esteban de Gormaz. En 920 será derrotado en Valdejunquera por los ejércitos de Abd-al-Rahman III.
Llevó a cabo una política matrimonial muy activa, casando a sus hijas con diferentes reyes leones, y con el conde castellano Fernán González.
En 925 muere, sucediéndole en el trono su hijo García Sánchez I, aunque dada su minoría de edad, será rey, conjuntamente con él, su tío, Jimeno Garcés, hermano de Sancho Garcés, hasta que alcance la mayoría de edad, en 931.