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Iñigo Arista (810-852)
Era hijo del jefe vascón Iñigo Jiménez, y de Onesca. Al morir su padre, su madre se casó con el Banu Qasi Musa Ibn Fortún, gobernador de Tudela. Fruto de este matrimonio, será el reconocimiento de la soberanía de Iñigo Arista sobre una serie de territorios que se disputaban Francos y musulmanes, así como las poblaciones locales, fundamentalmente vascones, un territorio comprendido entre la actual Pamplona y el Pirineo.
Sus inicios no fueron fáciles, ya que tuvo que batirse contra los francos que trataban de hacer suyos estos territorios, al igual que había ocurrido en el pirineo oriental. Además los francos contaban con el apoyo de algunas de las principales familias locales. Por otro lado, la política de sus padrinos musulmanes, que buscaban la independencia de la dinastía Omeya, le obligaba a ponerse de su parte, en los conflictos que mantenían, teniendo que hacer frente a las represalias que los reyes Omeyas tomaron contra su territorio.
A su muerte en 852, le sucederá su hijo García Iñiguez, quien ya había ejercido la regencia durante un largo periodo de enfermedad de su padre.
Aunque el periodo atribuido en el trono es de casi 40 años, no siempre tuvo, realmente el control del territorio, ya que los constantes ataques de francos y omeyas, convertían su situación en muy inestable, y dependiente de la familia Banu Qasi, los gobernadores del valle del Ebro.