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García Sánchez I (925-970)
Hijo del rey Sancho Garcés I, hereda el reino tras la muerte de su padre en 925. Dada su minoría de edad, será regente, su tío (hermano de su padre), Jimeno Garcés, hasta 931, año en el que muere, siendo aún el rey menor de edad, siendo su madre, la reina Toda, la persona que controla las riendas del reino en nombre de su hijo.
Casado con Andregoto Galíndez, hija del conde de Aragón, tras haber ocupado su padre ese condado a la muerte del conde Galindo II de Aragón. La muerte del padre de Andregoto sin descendencia masculina, le convierte en candidato al título de conde, teniendo que hacer frente a otros pretendientes, resolviéndose la disputa a su favor.
Su padre había seguido una política matrimonial, casando a varias de sus hijas con reyes leoneses y con el conde castellano Fernán González, lo que permitió la intervención del reino navarro en las disputas dinásticas del reino leones, y en los intentos secesionistas del condado de Castilla. Así, se inmiscuyó en las guerras entre Ordoño III y Sancho I, apoyando a éste último, nieto de Toda.
Además participó en las luchas contra los musulmanes, en concreto en la victoria de los reinos cristianos frente a Abd-al-Rahman III, en Simancas en el 939, junto el rey Ramiro II de León y al conde Fernán González de Castilla. Sin embargo en 963, participó en una nueva coalición contra Al-Hakam II, siendo, en esta ocasión derrotado.
Intervino también en las disputas entre el condado de Castilla y el reino de León en 961, llegando a apresar al conde castellano Fernán González, con quién también tenía lazos familiares, ya que una hija del rey (Urraca) se había casado con el conde, liberándolo más adelante.
De su matrimonio con Andregoto Galíndez, nacerá su sucesor Sancho Garcés II, que será rey de Navarra y de Aragón, al unir ya de forma legítima, ambos territorios, que permanecerán unidos hasta 1035.
Muere en 970, sucediéndole su hijo Sancho Garcés II.